Despedida de Rodrigo Vargas en Río Gallegos: la conmoción local tras una prolongada lucha contra la enfermedad

Un centenar de allegados despidió este martes en Río Gallegos a Rodrigo Vargas, joven estudiante fallecido tras enfrentar un cuadro de leucemia diagnosticado luego de diversas derivaciones médicas.

El fallecimiento de Rodrigo Maximiliano Vargas, ocurrido el pasado domingo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, generó una profunda reacción en la capital santacruceña. El joven, que cursaba estudios superiores, debió atravesar un complejo proceso de salud que se inició a fines del año anterior y requirió traslados de urgencia para recibir atención especializada en centros de mayor complejidad.

De acuerdo con lo que explicaron fuentes cercanas a la familia, el entorno del estudiante resaltó su capacidad de superación frente a las adversidades físicas y los obstáculos del sistema sanitario. Su madre, Marlene Ampuero, quien se desempeña en el área de tránsito municipal, recibió el acompañamiento de sus colegas y autoridades locales en un acto que reflejó el impacto de la pérdida en el tejido social.

Los problemas de salud de Vargas comenzaron a manifestarse hacia el cierre de 2025. En enero de este año, se dispuso su primera derivación a la Capital Federal, donde permaneció por un periodo de 60 días. Según los registros del caso, en esa instancia inicial no se logró alcanzar una conclusión clínica precisa sobre su cuadro.

Tras un breve regreso a Río Gallegos, la situación clínica del paciente se agravó hace dos semanas. Esta descompensación motivó un nuevo traslado de emergencia hacia el Hospital Gemes. Fue en ese establecimiento donde se produjo el deceso el 26 de abril, tras confirmarse la afección de leucemia que padecía.

Rodrigo Vargas era integrante de la comunidad del IPES, donde cursaba el Profesorado de Educación Especial. Su condición de persona sorda no impidió su integración académica; por el contrario, sus pares y docentes recordaron su vocación y el compromiso demostrado en su formación profesional.

Durante el sepelio, familiares directos destacaron la disposición del joven para compartir sus conocimientos, particularmente en la enseñanza de la lengua de señas. Quienes lo conocieron en el ámbito académico remarcaron que el estudiante mantenía proyectos pendientes vinculados a su carrera y al servicio solidario hacia terceros.

El último adiós se desarrolló este martes, comenzando con un velatorio en una sala privada desde la mañana. Cerca de las 17:00 horas, tras una ceremonia religiosa de cuerpo presente, los restos fueron trasladados hacia el cementerio local. Un grupo cercano a las 150 personas conformó el cortejo fúnebre para acompañar a la familia Ampuero.

Diversos organismos oficiales, entre ellos la Dirección General de Seguridad y Protección, emitieron comunicados para expresar sus condolencias. Los compañeros de trabajo de la madre del joven asistieron de manera masiva, evidenciando el respaldo institucional ante el desenlace de la batalla sanitaria que libró el estudiante.

La partida de Rodrigo deja un vacío inmenso en su entorno, pero también el recuerdo de una vida marcada por la fortaleza, el cariño y la lucha constante ante la adversidad.

Fuente: La Opinión Austral (LOA).Fotos: José Silva / La Opinión Austral.

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