El Gobierno nacional detalló el esquema organizativo para la llegada del papa León XIV a la Argentina, programada entre el 8 y el 11 de noviembre. La ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, calificó el despliegue como el operativo más extenso de la historia del país, diseñado para coordinar cuatro eventos masivos, 11 actividades cerradas y un flujo proyectado de 7 millones de personas.
El dispositivo de control se extenderá de manera ininterrumpida durante 120 horas y articulará esfuerzos entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y Córdoba. La planificación contempla el uso de tres aeropuertos y el funcionamiento simultáneo de comandos unificados integrados por fuerzas federales y autoridades locales.
Para garantizar la logística, la Santa Sede y el Ministerio de Seguridad Nacional mantuvieron reuniones bilaterales de coordinación con la Gendarmería del Vaticano. Asimismo, las autoridades prevén la articulación necesaria para garantizar el desarrollo de la Marcha del Orgullo, programada en la capital federal el 7 de noviembre, un día antes del arribo papal.
La agenda comenzará el domingo 8 de noviembre con el arribo del Santo Padre desde Uruguay. Ese mismo día mantendrá un encuentro institucional con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada y participará de un acto público en el Palacio Libertad.
El lunes 9 recorrerá el Cottolengo Don Orione en Claypole, encabezará una misa multitudinaria, mantendrá reuniones con sectores del trabajo y referentes religiosos, y presidirá las vísperas en la Catedral Metropolitana.
El martes 10 viajará hacia la provincia de Córdoba para celebrar un oficio religioso en la Escuela de Aviación Militar y reunirse con la comunidad eclesiástica. Tras retornar a Buenos Aires, cerrará la jornada en una vigilia con jóvenes.
El miércoles 11 visitará el Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires en Devoto y brindará una misa en Luján antes de abordar un vuelo de Aerolíneas Argentinas con destino a Lima.
El Ejecutivo analiza la factibilidad de decretar asuetos, feriados o días no laborables durante la estadía papal. El canciller Pablo Quirno indicó que la medida se encuentra en etapa de evaluación técnica según cada jurisdicción, con el propósito de ordenar la circulación y facilitar el traslado de feligreses desde distintos puntos del país.
Desde la Iglesia, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, y el nuncio apostólico, monseñor Michael Wallace Banach, remarcaron la dimensión pastoral de la visita. La Cancillería, en tanto, descartó diferencias de fondo entre el Estado y la conducción eclesiástica en materia social y económica.
Los mapas de acceso, corredores viales, horarios específicos y esquemas de acreditación para las actividades masivas se difundirán en las próximas semanas mediante los canales oficiales de comunicación institucional.