Caso Miguel Triviño: ratifican la condena al pastor y demandan investigar el encubrimiento

La Cámara Criminal de Río Gallegos confirmó este jueves la condena a ocho años de prisión efectiva para el pastor Miguel Ángel Triviño por abusos sexuales continuados.

La resolución judicial agota las instancias de apelación de la defensa y determina que el acusado permanecerá privado de su libertad hasta 2033. De acuerdo con las constancias del expediente, las agresiones ocurrieron en 2007 dentro de la sede del Movimiento Cristiano y Misionero, cuando la víctima asistía a colaborar en las actividades de la institución y tenía 16 años.

El proceso penal se inició formalmente en 2014, cuando la denunciante, Belén, acudió ante el magistrado Antonio Andrade. Posteriormente, la instrucción estuvo a cargo del juez Raúl Guerrero, quien impidió el archivo de las actuaciones basándose en las pericias psicológicas practicadas a ambas partes y en los registros fotográficos incorporados como material probatorio.

A lo largo de la tramitación de la causa, el expediente sumó marchas y contramarchas en el ámbito tribunalicio. Inicialmente, la jueza Rosana Suárez dictó el procesamiento del imputado bajo la calificación de delitos contra la integridad sexual. Sin embargo, el Juzgado de Recursos revocó de forma provisional esa medida al considerar insuficientes los elementos argumentales iniciales, una postura que posteriormente corrigió la instancia revisora para elevar el caso a debate oral.

En diciembre pasado, el tribunal de juicio impuso la sanción privativa de la libertad de cumplimiento efectivo. Tras conocerse ese veredicto, los representantes legales del condenado interpusieron un recurso para solicitar su excarcelación inmediata, bajo el argumento de que la resolución carecía de firmeza. Esta presentación fue rechazada por las autoridades judiciales intervinientes, entre ellas la Dra. Chosco, quien sostuvo la restricción de libertad.

La solidez del veredicto definitivo se sustentó en los informes técnicos validados durante el debate. Las pericias psicológicas demostraron la existencia de traumas compatibles con las agresiones denunciadas, mientras que los exámenes realizados al imputado arrojaron indicadores desfavorables para su situación procesal. Estos elementos se complementaron con documentación fotográfica aportada directamente por la querella durante las audiencias.

Más allá de la resolución contra el autor material, la víctima ratificó la necesidad de avanzar sobre las responsabilidades secundarias del entorno eclesiástico. Tras la notificación del tribunal, apuntó de modo directo contra un integrante de la organización religiosa. «Seguiré pidiendo justicia y que Bolívar Santos también tenga un castigo como encubridor porque tapar un abuso es un delito», manifestó la denunciante.

La ratificación de la condena clausura el debate sobre la materialidad del hecho y la autoría de Miguel Ángel Triviño. Mientras el dirigente cumple su penalidad en prisión, el foco social permanece sobre las ramificaciones del caso y la eventual apertura de investigaciones complementarias para evaluar el rol de los colaboradores institucionales señalados públicamente por la afectada.