El estudio Estado de los Recursos Hídricos Mundiales 2025, elaborado por el organismo dependiente de la ONU, mostro la persistencia de una tendencia descendente en las reservas de agua dulce a escala global. Para el diagnóstico se combinaron mediciones directas, datos satelitales y modelos hidrológicos integrados sobre precipitaciones, cauces de ríos, humedad del suelo, acuíferos, nieve y glaciares.
En la región patagónica, el monitoreo identificó valores de almacenamiento terrestre de agua por debajo de los promedios normales, junto con menores aportes a los embalses y cuadros de sequía prolongada a lo largo del último año.
La retracción impactó en los Andes del Sur. El sistema glaciológico que comprende los grandes campos de hielo compartidos entre Argentina y Chile volvió a cerrar el período con balance negativo en su volumen de hielo, en consonancia con la dinámica del resto de las regiones glaciares del planeta.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, comparó este almacenamiento de agua con una cuenta de ahorros indispensable para amortiguar los ciclos secos. Desde el organismo explicaron que la velocidad de respuesta difiere según el componente hídrico: mientras los ríos y la humedad del suelo reaccionan con mayor agilidad ante la llegada de precipitaciones, las reservas subterráneas, la nieve acumulada y los glaciares requieren procesos prolongados para recomponerse.
Los datos oficiales confirman que el almacenamiento terrestre de agua en la región mantiene un sesgo decreciente desde mediados de la década pasada, en un marco que condiciona la disponibilidad del recurso a largo plazo.