La pobreza aumentó al 25,6% en Río Gallegos y ya afecta a 10.000 hogares

El encarecimiento de la canasta básica por encima de los ingresos familiares elevó la pobreza en Río Gallegos al 25,6% en el primer semestre de 2026, lo que abarca a 35.000 personas, de acuerdo con datos difundidos por el INDEC.

El informe de Incidencia de la Pobreza y la Indigencia del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reflejó un deterioro en la capital santacruceña en relación con el cierre de 2025. El desfase respondió al avance de la Canasta Básica Total (CBT), que creció un 19,6%, y de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), con una suba del 21,4%, frente a un ingreso per cápita familiar que promedió una mejora del 11,5%.
En términos de hogares, el impacto alcanza al 19,3%, lo que equivale a 10.000 familias locales. En tanto, la indigencia afectó al 2,6% de la población (4.000 personas) y al 1,8% de los hogares (1.000 hogares). El estudio aclaró que el dato de indigencia para Río Gallegos contempla un coeficiente de variación del 49,8%, parámetro que lo sitúa como una estimación de baja confiabilidad estadística por la escala de la muestra.
Dentro de la Región Patagonia, el aglomerado local se posicionó entre los de menor tasa de pobreza, solo por detrás de Neuquén-Plottier (19,6%). Sin embargo, el fenómeno alcista fue generalizado en el sur del país, con un promedio regional que trepó al 28,4% en personas y al 3,6% en indigencia.
Comodoro Rivadavia-Rada Tilly registró el nivel más elevado con un 37,2%, seguida por Rawson-Trelew (35,1%), Viedma-Carmen de Patagones (33,2%) y Ushuaia-Río Grande (25,9%).
A nivel nacional, el relevamiento sobre los 31 aglomerados urbanos fijó la pobreza en el 32,3% (9,7 millones de personas) y la indigencia en el 7,5% (2,2 millones). Si bien las cifras marcan un repunte de 4,1 puntos porcentuales respecto al semestre previo, el registro se mantiene por debajo del 52,9% alcanzado en la primera mitad de 2024.
La publicación oficial consolida el cuadro de situación social del primer tramo del año, mientras los indicadores del consumo y los salarios determinarán la tendencia para el segundo semestre.