El arzobispo García Cuerva cuestionó la gestión nacional tras la vigilia con gobernadores

Monseñor Jorge García Cuerva encabezó el Tedeum del 9 de Julio en la Catedral Metropolitana, donde alertó sobre la pobreza y la corrupción ante el presidente Javier Milei, horas después de la vigilia oficial realizada en Tucumán.

Durante la celebración religiosa por el Día de la Independencia, el arzobispo de Buenos Aires transmitió un duro mensaje a la dirigencia política del país. Frente al jefe de Estado y los integrantes del gabinete nacional, el religioso advirtió sobre el incremento de la desigualdad y el peligro de transitar caminos vinculados a la intolerancia y la crueldad hacia los sectores más vulnerables.

En su homilía, García Cuerva cuestionó la existencia de «cuevas de corrupción» donde determinados actores se benefician económicamente mientras se profundiza la pobreza. El prelado remarcó que la honestidad y la transparencia representan demandas que superan las banderas partidarias o los mandatos de los gobiernos de turno.

A partir de la parábola del Buen Samaritano, el arzobispo llamó a abandonar la indiferencia ante la crisis social. En su discurso, incluyó un cuestionamiento al perfil tecnológico de la administración central al afirmar que un algoritmo no puede sustituir el acompañamiento directo ni las palabras de consuelo hacia la población.

La ceremonia eclesiástica tuvo lugar inmediatamente después de los actos oficiales convocados por la Casa Rosada en la Casa Histórica de Tucumán. En esa convocatoria previa nocturna estuvieron presentes los mandatarios provinciales alineados con las iniciativas del Ejecutivo, entre ellos el gobernador Claudio Vidal.

Las expresiones del arzobispo provocaron reacciones inmediatas en el sector parlamentario del oficialismo. La diputada nacional Lilia Lemoine, perteneciente a La Libertad Avanza, rechazó los términos del mensaje a través de sus canales de comunicación digital, donde calificó la postura de García Cuerva como partidaria e hipócrita.