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Científicos del Conicet descubrieron en Santa Cruz una planta fosilizada de 150 millones de años, preservada tridimensionalmente por la acción mineral de antiguos volcanes jurásicos.
El hallazgo se localiza en la región del Macizo del Deseado, específicamente dentro de la unidad geológica conocida como Formación La Matilde. De acuerdo con lo que explicaron a la prensa los autores del artículo publicado en la revista científica American Journal of Botany, el ejemplar pertenece a una especie inédita denominada Austrohamia vitrea. Esta variedad se integra a la familia de las cupresáceas, un grupo biológico que en la actualidad engloba al alerce patagónico y a los cipreses.
La relevancia de la investigación representa la primera evidencia de este género que resguarda su estructura anatómica interna intacta. Este hecho permite examinar de forma directa las características botánicas dominantes durante el período Mesozoico en el territorio austral.
El entorno ambiental donde se desarrolló este organismo sufrió transformaciones drásticas hace aproximadamente 150 millones de años. Durante la época jurásica, la zona patagónica registraba manifestaciones volcánicas continuas que daban origen a fuentes de aguas termales con altas concentraciones de componentes minerales.
Esos fluidos hidrotermales saturados en sílice inundaron velozmente las estructuras vegetales de la planta, cubriendo por completo las hojas y ramas caídas. El fenómeno físico provocó el reemplazo paulatino del tejido orgánico por compuestos silíceos rígidos. Mediante este mecanismo químico de petrificación, las células mantuvieron su disposición tridimensional original sin sufrir las deformaciones típicas asociadas a la compresión de los sedimentos terrestres.
La denominación de la especie responde directamente a su aspecto traslúcido bajo el microscopio, similar al vidrio. Los expertos consiguieron identificar los componentes celulares mínimos gracias a la transparencia del sustrato pétreo.
“En los cortes delgados de este tipo de rocas podemos ver células y tejidos con mucha claridad”, explicó el investigador Ignacio Escapa. Según su testimonio, los procesos habituales de fosilización tienden a destruir estas formaciones microscópicas fundamentales.
El análisis microscópico posibilitó observar componentes minuciosos que habitualmente desaparecen, tales como los estomas empleados para el intercambio de gases y los canales encargados del transporte hídrico. El investigador principal del proyecto, Alejandro Molano, remarcó que este grado de conservación estructural permite comparar la anatomía fósil con especies contemporáneas para trazar lazos evolutivos claros.
… El estudio fue liderado por especialistas vinculados a diversas instituciones nacionales de ciencia. El grupo de trabajo interdisciplinario incluyó la participación activa de Giovanni Nunes, Josefina Bodnar, Juan L. García Massini y Diego Guido, quienes representan a centros académicos y de investigación de Mar del Plata, La Plata y La Rioja.
Las autoridades científicas de la provincia manifestaron que las tareas de exploración de campo en estos yacimientos específicos superan ya las dos décadas de ejecución. Los próximos pasos de la investigación prevén ampliar el mapeo del ecosistema para determinar de qué manera estas coníferas lograban subsistir en suelos condicionados por el vulcanismo permanente.
Para la comunidad científica, este descubrimiento aporta datos sustanciales para comprender la evolución de la flora patagónica ancestral. Aunque todavía resta precisar el impacto de los cambios climáticos globales sobre estas especies jurásicas particulares, la preservación tridimensional constituye una base empírica sólida para futuros estudios biogeográficos en la región.